La noche del 18 de octubre, varias horas de lluvia inundaron sectores de Guayaquil, Durán y Samborondón. Al día siguiente, el Ministerio de Educación suspendió las clases presenciales en las zonas afectadas de las zonas educativas 5 y 8, y varios colegios particulares ya habían pasado a modalidad virtual por su cuenta.
Pasar de un día para otro a clases en línea no es nuevo para nadie desde la pandemia. Pero, como recogió El Comercio, estas emergencias siguen mostrando lo mismo: tener internet no garantiza poder estudiar en línea.
La brecha en cifras
Según datos del INEC citados en ese reportaje, el 71,3 % de los hogares tenía acceso a internet en julio de 2025, frente al 60,4 % de 2022. Un avance importante, pero desigual:
- En zonas rurales, el acceso en el hogar ronda el 62 %; en las urbanas, el 78 %.
- En los hogares de menores ingresos, cerca del 51 % tiene internet; en los de mayores ingresos, alrededor del 84 %.
Lo que falla cuando hay que pasar a virtual
Los expertos consultados por El Comercio coinciden en tres barreras: equipos, conexión y habilidades.
- Familias con una sola computadora o un solo celular compartido entre varios hijos, y pocos datos móviles.
- Niños pequeños que necesitan ayuda de un adulto para conectarse, mientras sus padres trabajan fuera de casa.
- Lluvias que también cortan la luz o el acceso a internet, incluso en hogares conectados.
Un plan de continuidad en 6 pasos
- Una sola plataforma para todo el colegio. Tareas, materiales y videollamadas en el mismo lugar, con cuentas institucionales para cada estudiante. Así nadie tiene que aprender una herramienta nueva el día de la emergencia.
- Accesos listos antes de necesitarlos. Usuario, contraseña e instrucciones entregados a las familias desde el inicio del año, no el día que se suspenden las clases.
- Clases que se puedan ver después. Grabar las clases o dejar material asíncrono ayuda a quienes no pueden conectarse a la hora exacta.
- Plazos flexibles. No exigir entregas inmediatas cuando se sabe que algunos estudiantes no tienen equipo o conexión.
- Una alternativa sin internet. Guías impresas o material descargable para quienes no pueden conectarse.
- Docentes preparados. Practicar una clase virtual en tiempos normales hace que la emergencia sea solo un cambio de lugar, no un caos.
Una oportunidad para ordenar la casa
El país avanza en esta dirección: el Gobierno anunció un proyecto para llevar plataformas digitales a la educación pública, que contamos en este artículo. Pero cada colegio, público o particular, puede empezar ya con su propio plan.
Para cerrar
Las emergencias no avisan. Los colegios que tienen su plataforma configurada, a sus docentes capacitados y a las familias informadas pueden seguir enseñando aunque afuera llueva. En Metadigital acompañamos a instituciones educativas a dar ese paso, desde la plataforma hasta la formación docente.